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VIENTOS

Viento

BARRERAS CONTRA VIENTOS

Las barreras de viento parcialmente permeables, como hileras de árboles, crean zonas protegidas de aproximadamente 15 veces la altura de aquellos y zonas semiprotegidas en sus proximidades. Las barreras opacas, tales como muros, etc. desvían el aire con mayor ímpetu hacia arriba pero, a diferencia de las barreras permeables, el flujo de aire desciende a nivel del terreno a distancias menores y con mayor fuerza, creando zonas más reducidas de protección.
En los extremos de las barreras y en los espacios donde estas se interrumpen, se forman zonas de aceleración de viento.

La protección que proyecta una barrera depende de su altura y de su permeabilidad. Las barreras muy densas u opacas logran una excelente protección en las zonas inmediatamente adyacentes a las mismas, pero son menos eficaces a distancias mayores, ya que los desvíos de aire ascendente que producen llegan nuevamente al suelo en forma descendente con mayor brusquedad.

El comportamiento opuesto está dado por barreras más permeables que actúan como resistencia reductora de la velocidad del aire en forma tamizada y menos violenta.

A distancia superior a 20 veces la altura de la barrera, la velocidad del viento alcanza valores similares a las zonas desprotegidas. Así mismo, las barreras disminuyen la velocidad del viento en las zonas inmediatamente a sotavento. (vientos dominantes)

La distancia entre barreras es consecuentemente, otro factor esencial para que la protección de vientos resulta eficaz. Con distancias entre barreras de hasta 20 veces su altura, la disminución de la velocidad a barlovento ( sentido contrario al sotavento) de una barreras se combina con la disminución a sotavento de las barreras siguiente, produciendo protección continúa.

El uso de barreras sucesivas produce un cambio en la rugosidad del suelo y en el perfil de velocidad del viento, logrando una disminución general de la velocidad a nivel peatonal.


La sombra de Viento
La sombra de viento constituye una ventaja en climas fríos, por la protección que proporciona. Los edificios ubicados en la zona de menor velocidad tendrán menores pérdidas de energía y los espacios serán aptos para actividades tales como juegos para niños, expasiones privadas y circulaciones peatonales.

Ref: Módulo I, Arq.Solar II